[...] Es convertir la desventura,
la imbecilidad y la basura
en un manto luminoso.
Es padecer día y noche
una enfermedad deslumbrante.
Es saborear el futuro,
oler la inmensidad,
palpar la soledad.
Es mirar, mirar, mirar, mirar.
Es escuchar el canto de Giotto,
el sollozo de Van Gogh,
el grito de Picasso,
el silencio de Duchamp.
Es desafiar a la razón,
a la época,
a la muerte. [...]
Jorge Eduardo Eielson.
(Extracto de su obra: Vivir es una obra maestra)
(Extracto de su obra: Vivir es una obra maestra)
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| Foto: Claudia Hormaechea |
Ayer acudimos a la exposición de Miguel Ángel López: Camino en la que pudimos ver obras realizadas con distintas técnicas (seca, óleo...) en las que veíamos representados con gran minuciosidad mundos inventados, oscuros y misteriosos que parecían envolverte dentro de ellos y a los que casi te podías teletransportar sin moverte de la sala.
Y es que por más que intente encontrar otro lugar en el que encajar, es este sin duda alguna, el mío: las exposiciones, los cuadros, el olor que emanan, este ambiente del arte que me hace sentir como en casa a pesar de estar a kilómetros de ella.

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